Editoriales — 22 Julio, 2016 at 6:06 pm

#Tetazo y Políticas Públicas*

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*Nota publicada en el Diario Clarín el 22/7/16

Hace unos días Constanza Santos y su bebé fueron maltratados por la policía en San Isidro cuando intentaba amamantarlo en un espacio público. La visibilidad y el repudio que generó el caso crea un contexto propicio para reflexionar sobre el ejercicio de las libertades públicas, y sobre los desafíos que enfrenta la lactancia en Argentina.

La lactancia materna es clave para un desarrollo sano, ya que reduce la probabilidad de mortalidad infantil, promueve el crecimiento y el desarrollo cognitivo del niño y mejora la salud de los niños y sus madres.

Según la Encuesta Nacional de Lactancia Materna 2011, en la Argentina solo 54% de los niños menores de 6 meses recibe lactancia materna exclusiva. Este porcentaje disminuye a medida que el niño crece: a los 2 meses de edad el 60% recibe lactancia materna exclusiva, a los 4 meses el 45% y a los 6 meses solo el 30%.

Esta situación puede explicarse, en parte, por los profundos tabúes sobre amamantamiento que en su mayoría se vinculan con el desconocimiento, los estereotipos de género y la cosificación de las mujeres. En culturas en las que el cuerpo de la mujer es altamente sexualizado, como en Argentina, la connotación sexual de los pechos femeninos conduce a una asociación entre amamantamiento y privacidad del hogar que impide la naturalización de esta práctica.

Romper esta estigmatización requiere del desarrollo de tres políticas públicas específicas.

1. La promoción de la lactancia puede fortalecerse a partir de una estrategia de atención integral al parto y al recién nacido. Esto incluye promover campañas de comunicación masiva que brinden información sobre lactancia materna y crianza; fortalecer las capacitaciones a efectores de salud, enriquecer el curso de preparto con herramientas que promuevan a lactancia materna y el involucramiento de los padres, y extender la Red de Bancos de Leche Materna en cada servicio de neonatología de alta complejidad.

2. Se debe modificar el régimen de licencias para incluir la implementación de licencias familiares. La presencia del padre en el primer mes de vida del bebé contribuye a reducir las tasas de rechazo en el amamantamiento al disminuir los niveles de estrés.

3. Se debe promover la generación de espacios de cuidado y lactarios próximos a los lugares de trabajo. Un paso fundamental es reglamentar el artículo 179 de la Ley de Contrato de trabajo para el establecimiento de lactarios y salas maternales en los lugares de trabajo.

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