Editoriales — 29 Septiembre, 2016 at 1:21 pm

La mitad de los chicos de la Argentina vive en situación de pobreza

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Un análisis elaborado por CIPPEC sobre los datos difundidos hoy por el INDEC reveló que el 47,4% de los niños menores de 14 años viven en situación de pobreza. La institución advirtió que “revertir esta tendencia de infantilización de la pobreza es un desafío complejo pero urgente.

(Buenos Aires, 28 de septiembre de 2016) Un análisis elaborado por CIPPEC sobre los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que el 47,4% de los niños menores de 15 años viven en situación de pobreza. Ese porcentaje representa a 2.850.900 niños y niñas de los 6.011.421 que habitan en los aglomerados urbanos que releva la EPH.

Si bien la tasa de pobreza del segundo trimestre del año para el total de la población es del 32,2%, esta situación está distribuida de forma heterogénea entre los distintos grupos etarios. “Los niños y las niñas son los más perjudicados en esta distribución. Son a quiénes deberíamos estar brindando las mejores condiciones y, en realidad, es en quienes concentramos la pobreza”, advirtió la directora del Programa de Protección Social, Gala Díaz Langou.

 Tasa de pobreza por grupos etarios. Segundo trimestre 2016.

captura-de-pantalla-2016-10-03-a-las-14-24-47Fuente: CIPPEC sobre los datos de EPH/INDEC.

Por su parte, la especialista Malena Acuña explicó: “La concentración de la pobreza en la infancia se conoce como infantilización de la pobreza. Esto se verifica tanto al medir pobreza por ingresos, tal como demuestra esta nueva onda de EPH, como con mediciones que van más allá de lo monetario  como las necesidades básicas insatisfechas. También se verifica con fuentes alternativas al INDEC, como la medición de pobreza multidimensional de UNICEF, o los informes sobre la situación de la infancia del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA”.

El análisis de CIPPEC halló que se amplió la brecha entre la pobreza infantil y la pobreza de adultos. “Esta situación, preocupante en sí misma, se agrava al ver su evolución: la infantilización de la pobreza se profundizó desde 2003 –completó Díaz Langou.- Revertir esta tendencia de infantilización de la pobreza es un desafío complejo pero urgente. Implica abordar causas estructurales con una estrategia que incluya múltiples dimensiones. Un pilar innegable en esta estrategia se centra en garantizar que todas las familias con niños cuenten con ingresos suficientes.”

Díaz Langou destacó el enorme avance que significa contar con datos oficiales sobre pobreza, ya que nos permiten empezar a centrar la discusión no tanto en la magnitud del fenómeno, sino en como resolverlo. En este sentido, enumeró tres ejes fundamentales a la hora de hacer frente a la pobreza infantil: la reformulación del actual sistema de la trasferencias que es “fragmentario e inequitativo y favorece más al 20% más rico que al 20% más pobre”, el fortalecimiento de las estrategias de educación sexual y reproductiva y la designación de un Defensor del Niño, cargo que aún hoy permanece vacante a pesar de estar sancionado por ley desde 2006.

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